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Los peligros de no regular el derecho a la lactancia en público


Los peligros de no regular el derecho a la lactancia en público

Una nueva campaña creada por estudiantes de la Universidad del Norte de Texas, USA alerta de los peligros de no regular el derecho a la lactancia en público.

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A nadie nos gustaría tener que comer en un baño, por muy limpio que estuviera y sin embargo eso es a lo que se pueden ver obligados a sufrir muchos bebes lactantes en Texas.

Al igual que en muchos otros países, en el estado de Texas no existe una ley que proteja los derechos de un bebé a ser alimentado en público, hablamos de ser alimentado al pecho por supuesto. Esto puede provocar situaciones en que las madres sean rechazadas en ciertos lugares y se vean obligadas a amamantar a sus pequeños en espacios que puede no cumplan con las mínimas medidas de higiene, como por ejemplo los baños de un restaurante.

Por ello, se ha lanzado esta campaña en apoyo del proyecto de ley HB1706 que dotará a los lactantes de plenos derechos para ser alimentados cuando ellos quieran y en las mejores condiciones. Recordemos que en Estados Unidos pueden arrestarte por dar el pecho a tu bebé en público.

Texas no es una excepción

Por desgracia no nos encontramos ante una excepción a la regla, sino a algo habitual en muchos pases, incluido el nuestro. Los derechos de los lactantes es algo que pocos gobiernos se han tomado realmente en serio. Si nos preguntásemos a cualquiera sobre si sería justo que un bebé tuviera que comer en un sitio y a una hora determinada, probablemente nos echaríamos las manos a la cabeza, pero si lo pensamos y nos fijamos en las diferentes situaciones por las que pasan muchas madres nos daríamos cuenta que esos derechos no se cumplen.

Las salas de lactancia, un parche no una solución

Volvemos otra vez sobre lo mismo, pero no puede ser de otra forma. Las salas de latancia son sitios que ayudan a tener un espacio más o menos recogido, con cierta intimidad para alimentar a nuestros bebés, pero en muchos casos son un recurso escaso, poco cuidado y que hay que compartir con la zona dónde cambiar al bebé.

También hay que tener en cuenta que la lactancia es un acto natural, que sólo estamos alimentando a nuestro hijo y por tanto uno no debería esconderse o tener que recorrerse de punta a punta el centro comercial para encontrar un espacio para hacerlo.

Dar el pecho a un bebé debería ser tan normal a nuestros ojos como verle comer un potito

No vamos a avanzar demasiado en este tipo de derechos sino hacemos que ciertos actos relacionados con a crianza y educación de nuestros hijos no sean algo común y absolutamente naturales.

El Debate (Sin Fin) de la Conciliación

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Eurocamara:

La Eurodiputada Italiana Daniela Aluto, del movimiento 5 Estrellas con su hija Azzurra.

 

Senado:

La Socialista Yolanda Pineda acudio a la camara alta hace dos años con su hijo para reclamar el voto telematico para los representantes de baja.

 

Argentina:

La diputada Victoria Donda, hija de desaparecidos, amamanto a su bebe en agosto en el congreso, para romper los tabus que rodean a la lactancia.

 

Estrasurgo:

La Parlamentaria Danesa Hanne Dahl cambia los pañales de su bebe durante el trascurso de una votacion , en el 2009

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además es sorprendente


Gracias

‘Sufragistas’ no sólo es una de las mejores películas que he visto en muchos años: además es sorprendente

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Cuando se encendieron las luces en el abarrotado cine en el que viSufragistas hace un par de días, durante unos segundos nadie se meneó de sus asientos. Estábamos sumidos en esa especie de trance que atrapa a las audiencias que se han sentido sobrecogidas. No sólo es una de las mejores películas que he visto en muchos años: además es sorprendente, porque parece increíble que nadie haya hablado antes de todo eso. Ya ven, hemos tenido que adentrarnos en el siglo XXI y esperar hasta la llegada de una directora mujer, la formidable Sarah Gavron, una británica de 45 años, y de sus dos productoras, también mujeres. Ha habido algunos (muy pocos) largometrajes en donde han aparecido sufragistas, como en Las bostonianas (1984), pero, si no recuerdo mal, creo que el tema no ha sido tocado nunca antes de manera central.

Y resulta que es un tema tremendo, esencial en el devenir del mundo, en nuestra realidad, en lo que todos somos. Incluso yo, que me considero feminista y que conocía bien la historia de las Pankhurst, de las primeras sufragistas, de las alimentaciones forzadas con sonda gástrica a las presas en huelga de hambre y de la inmolación de Emily Davison, he quedado anonadada por la dimensión épica de la lucha de las mujeres que evidencia esta película. Estamos tan acostumbrados al machismo, una ideología en la que se nos educa a hombres y mujeres, que normalmente no somos capaces de apreciar en toda su enormidad el colosal abuso, la indecente e inhumana injusticia del sexismo. Hasta hace un siglo, la mitad de la humanidad vivía sometida a la esclavitud más total y aberrante; las mujeres carecían por completo de derechos, no eran dueñas de sí mismas, de sus posesiones, de sus destinos. De los esclavos negros se han hecho, afortunadamente, bastantes películas, series televisivas y novelas. De la inmensa esclavitud femenina apenas se ha hecho nada. Con el agravante de que sigue existiendo en gran parte del mundo.

La película ‘Sufragistas’ muestra la heroicidad callada de muchas luchadoras que lo dieron todo por la libertad de la mujer

En los antípodas del panfleto y de la estridencia, esta contenida pero emocionantísima película nos muestra los abismos de donde venimos las mujeres. Es cierto que, contemplada nuestra historia reciente con ojos de águila y desde lo más alto, la evolución ha sido tremenda. En apenas cien años, cinco o seis generaciones de mujeres y de hombres hemos cambiado el mundo. Pero no es suficiente. Sí, lo sé, ahora impera la acomodaticia y banal idea de que ya no existe ninguna discriminación, que las mujeres y los hombres están por completo equiparados y que hablar de estos temas es absurdo y antiguo. Nada más falso; las estructuras del sexismo perviven incluso en Occidente y, por cierto, el hombre también paga por ello un precio, aunque a menudo no sea capaz de comprenderlo. Pero es que además la mitad del mundo sigue siendo un infierno para la mujer. No es sólo que no puedan votar en Arabia Saudí, por ejemplo, como apuntan irónicamente en un cartel al final de Sufragistas; es que las mujeres y las niñas siguen siendo secuestradas, violadas, prostituidas, mutiladas sexualmente, encerradas en casa, lapidadas, vendidas como mercancía, forzadas al matrimonio, apaleadas hasta la muerte, quemadas con ácido; es que hay 60 millones de niñas sin escolarizar en el mundo y los fanáticos islámicos queman las escuelas femeninas y matan a las crías que quieren estudiar. Es que cientos de millones de mujeres viven una vida de constante abuso y tormento, y las Naciones Unidas no parecen tomarse esta atrocidad muy en serio. Que el indecible dolor de la mujer nunca sea una prioridad política internacional es una muestra del nivel de sexismo de Occidente.

Sufragistas, en fin, me ha hecho no ya saber, porque lo sabía, sino sentir en lo más profundo de mi cerebro y de mi corazón lo terrible de esta lucha. Y también me ha permitido recordar la heroicidad callada de tantísimas mujeres que, a lo largo de los dos últimos siglos (y apoyadas por unos cuantos hombres), lo han dado todo, incluyendo la vida, por la libertad. Por nuestra libertad, lectora, la tuya y la mía. Y por la libertad subsidiaria de los varones, porque los verdugos también están condenados a un destino miserable. A todas esas mujeres anónimas que han sido insultadas y despreciadas; a las que arrebataron a sus hijos, a las que pegaron y echaron de casa; a todas las que encerraron en las cárceles o en los manicomios o que incluso fueron ejecutadas, como Olimpia de Gouges en la guillotina; a las indómitas luchadoras de la dignidad que, en suma, habéis conquistado para mí el derecho a votar, a estudiar, a decidir y a vivir, gracias, hermanas, pioneras, guerreras admirables. Muchas, muchas gracias.

@BrunaHusky

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Informe sobre la sexualidad masculina”, nuevo libro de la investigadora Shere Hite

  • El 83% de los norteamericanos no disfruta la actividad sexual sin orgasmo
Acaba de aparecer en Estados Unidos el Informe Hite sobre la sexualidad masculina, continuación del trabajo que la licenciada en historia social Shere Hite, norteamericana de 38 años, publicara en 1976 sobre sexualidad femenina. La investigación, desarrollada en base a los cuestionarios rellenados por 7.239 norteamericanos, se ha sintetizado en un volumen de más de mil páginas en las que los hombres muestran su postura ante el orgasmo, la masturbación y, en definitiva, la vida sexual de cada día. Este trabajo periodístico sobre el libro de Shere Hite ha sido realizado por dos informadores del Sunday Times y traducido por Ramón Palencia.
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El último libro de Shere Hite reúne al menos dos de los criterios imprescindibles para destacar como trabajo de investigación sexual y para resultar un éxito de ventas: es voluminoso, tiene 1.129 páginas, pesa cerca de dos kilos, y es polémico.Su anterior libro, El informe Hile sobre la sexualidad femenina, se convirtió en un éxito de ventas cuando apareció en Estados Unidos, en 1976, y en Gran Bretaña, al año siguiente, Desde entonces lleva vendidos la asombrosa cifra de 750.000 ejemplares en todo el mundo, en ediciones en rústica únicamente, y ha sido traducido a dieciséis idiomas. Si los lectores están tan interesados en la sexualidad masculina como en la femenina, Hite va a conseguir un notabilísimo segundo éxito.

Los puntos fuertes y flojos del nuevo libro son los mismos que los de su predecesor. Después de haber conseguido que 3.019 mujeres anónimas rellenaran un detallado cuestionario sobre su vida sexual, Hite dejó que los comentarios de estas mujeres hablaran por sí solos en las páginas de su libro. Las citas resultaban intrigantes, angustiosas a veces, otras airadas, ocasionalmente extrañas. Se trataba de un estudio sobre los sentimientos de la gente ante el sexo, en una época en que la sociedad parecía estar obsesionada únicamente por lo que hacían, con qué frecuencia y con quién.

Las conclusiones de Hite fueron polémicas. Mantenía la opinión de que la mayoría de las mujeres necesitaban una estimulación clitoral directa para alcanzar el orgasmo, y que quizá el coito no tenga necesariamente que producir una respuesta por parte de la mujer. Se mostraba entusiásticamente a favor de la masturbación dedicando todo un largo primer capítulo a todas sus variedades. Su segundo libro aplica el mismo tema a los hombres.

Panorámica de la lucha

Es un libro repleto de fascinantes citas de los 7.239 hombres que respondieron a su nuevo cuestionario. Como algunas de las mujeres, las respuestas de algunos hombres son bastante airadas: «Sí, yo suelo tomar la iniciativa en las re laciones sexuales…. y en todos los demás aspectos…, y estoy harto ya. Yo tengo que hacer la primera lla mada, hacer la primera cita… Yo la toco y le hago el amor… No me extraña que acabemos pensando en las mujeres como en unos objetos, porque muchas de ellas se portan exactamente como si lo fueran».

Algunas de las confesiones reales dan una panorámica bastante triste de la lucha entre los sexos en Estados Unidos, en nuestros días. Un hombre lamenta: «Me han ligado mujeres que no querían más que el sexo, e inmediatamente se daban la vuelta y se quedaban dormidas; es algo que me gusta tan poco como a las mujeres». La siguiente protesta era más representativa: «Jamás he conocido a una mujer a la que le gustara el sexo de una manera simple y sin tapujos».

Los hay que hablan como si las relaciones sexuales fueran un vigoroso deporte: «Es cuando más hombre me siento. El cuerpo de una mujer es siempre una nueva experiencia; nunca se sabe cómo va a responder, ni a qué ni cuándo. Es como un buen partido de tenis; das un golpe buenísimo, y wuoou, te devuelven la pelota a mayor velocidad. El cuerpo de una mujer es como una montaña que hay que escalar, comomna casa que hay que habitar».

Las conclusiones que Shere Hite extrae de las respuestas son tan polémicamente feministas como las de su anterior libro. Veamos la masturbación, por ejemplo. Hace cien años se consideraba un atentado contra el propio cuerpo, y se creía que producía ceguera y enfermedades nerviosas. Actualmente se le considera el sine qua non de la satisfacción sexual, y los tera peutas sexuales están enseñando a las mujeres a autoestimularse. Hile afirma en, el nuevo libro que los hombres se divierten más con la masturbación que con el coito. La mayoría de los hombres dicen que sus sensaciones fisicas son mayores cuando se estimulan ellos mismos que cuando hacen el amor con una mujer.

Hite da algunas sugerencias útiles para los hombres embargados por la preocupación de sus relaciones heterosexuales: «Los hombres no tienen por qué tener siempre relaciones sexuales con otra persona, ni tienen por qué estar siempre dispuestos a llegar al orgasmo o a mostrarse potentes durante el acto sexual. Puede que al comprobar lo común y placentera que es la masturbación, otros hombres permitirán a los hombres sentirse menos reservados y culpables, a disfrutarla más e incluso a compartirla en una relación sexual con otro, cuando lo deseen». También opina que «las relaciones físicas pueden desarrollar un sentimiento más espontáneo si se le quita importancia a la erección».

Mucha gente está de acuerdo en que no vendría mal en que se diese menos importancia a la erección en la sociedad norteamericana, que está actualmente plagada de sustitutos sexuales, auxiliares mecánicos e incluso unos pequenos, mecanismos hidráulicos que pueden ajustarse a la raíz del problema. Sin embargo, a los hombres entrevistados por Hite no les gustaba la idea de tener actividad sexual sin llegar al orgasmo; el 83% dijo que sin ello no lo disfrutaban. A los más tradicionales también les confortará saber que casi todos los heterosexuales preferían el coito. a otras actividades sexuales, bien solos o con otra persona.

Pero sus razones parecían ser más psicológicas que fisicas. A la pregunta de «¿Por qué le gusta el coito?», sólo un 3 % mencionaron el orgasmo; la mayoría de los hombres mencionaban el amor, su aceptación por otra person a, sentimientos de virilidad y proximidad fisica. «Es cuando más unido puedes estar a una persona», dijo uno de los hombres consultados, «y durante un momento o una hora vence la soledad y la separación de la vida».

Hite termina concluyendo que para muchos hombres el coito es quizá la única actividad en la que se sienten capaces de expresar sus sentimientos.

Los fallos y las críticas

Su análisis de los males en la vida sexual de la sociedad demuestra un punto de vista feminista de nuestra cultura patriarcal. Debido a esto en parte, las críticas a su nuevo libro no han sido todas floreadas. El doctor Wardell B. Pomeroy, el más cercano colaborador del fallecido profesor Kinsey, dice: «Las citas directas de las opiniones de los hombres son buenas. Son bastante significativas. Pero, científicamente, el trabajo es pobre. Creo que las conclusiones muestran el prejuicio contra el coito de Shere Hite».

El presente Informe Hile, como el anterior, resulta claramente vulnerable para aquellos críticos que dicen que no puede ser representativo. A pesar de que Hile registró las opiniones de más de 7.000 hombres, casi dieciséis veces ese número de hombres recibieron cuestionarios que no devolvieron. A pesar de la resonancia verbal de sus títulos, el trabajo de Hile no se aproxima lo más mínimo a los informes clásicos de Kinsey, ni en escala ni en profundidad, e incluso el mismo Kinsey tuvo que sufrir las críticas de la Sociedad Norteamericana de Estadística. Sin embargo, parte de estas críticas tiene una resonancia un tanto hipócrita; proviene de una industria sexológica cuyo estudio favorito muchas veces no consiste en otra cosa más que en hacer que unos doscientos estudiantes blancos de sexología rellenen unos cuestionarios para su catedrático.

Shere Hile no encaja fácilmente con la imagen ideal de un investigador sexual de éxito. Se ha dicho que la figura ideal debería ser la de una persona de edad media, casada y con hijos, con estudios de medicina y el respaldo de alguna institución académica. Hite se declara libre de todo esto. Tiene 38 años, es licenciada en historia social; abandonó sus estudios de doctorado para trabajar de modelo. Claro que por entonces Kinsey era un especialista en avispas, hasta que su universidad le pidió que organizara un curso sobre el matrimonio. Y Virginia E. Johnson, por su parte, comenzó sus investigaciones sexuales después de haberse divorciado, habiendo estudiado antes música sin obtener ningún título.

Hite no es simplemente una escritora cínica que esté utilizando la investigación sexual como una vía rápida para llegar a las listas de éxitos de venta. Le preocupa tan poco el dinero que limitó voluntariamente los derechos de autor de su último libro a la modesta cifra de 25.000 dólares al año. (Actualmen te está intentando cambiar tan extraña cláusula.)

Su objetivo es sencillo: quiere cambiar la sociedad. Y a tal fin, está preparando un tercer libro, sobre la sexualidad de los adolescentes. «Mi motivación es ver cambiar las cosas positivamente. Cuando se habla de la sexualidad femenina, se suele hablar de un problema», dijo a propósito de su último libro. «Pero no somos nosotras las que tenemos el problema. Es la sociedad».

Recorriendo Estados Unidos con paso firme, entrando y saliendo de estudios de televisión y suaves habitaciones de hotel, Shere Hite está intentando utilizar los medios de comunicación sin dejar que éstos la utilicen. Esta vez también tiene que hacer frente al síndrome del segundo libro: los críticos que dieron al primer libro su admiración acrítica intentarán compensarlo dando al segundo su condena, también acrítica. Algunas críticas han sido menos que amables, estando a la cabeza el comentario de la revista Time: «El anáiisis de Hite está, en realidad, totalmente fuera de onda con lo que le dicen los hombres consultados».

Para evitar el tipo de publicidad que se les da a las celebridades, Hite es su propio agente publicitario. Ha retrasado algunas entrevistas para que lo! periodistas tuvieran tiempo de leer su masivo informe. Reparte también fotografias suyas en las que se la ve sentada ante su mesa de trabajo. «A una mujer se la debe ver trabajarido».


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Una mujer frente a China


Una mujer frente a China

Tsai Ing-wen, la futura presidenta de Taiwán, es una mujer austera con más determinación que carisma

Su rápido ascenso político sorprenden en un país donde las carreras se hacen lentamente

Una mujer frente a China

REUTERS / DAMIR SAGOLJ

La candidata independentista, Tsai Ing-wen, ganadora de las elecciones en Taiwán se dirige a los medios tras conocer su victoria.

SÁBADO, 16 DE ENERO DEL 2016 – 23:51 CET

No se recuerda una carrera política tan acelerada como la de Tsai Ing-wen en Taiwán ni a una mujer presidenta a ambas orillas del estrecho de Formosa. La isla rebelde ha colocado este sábado la gripada economía nacional y las complejas relaciones con Pekín en manos de esta antigua burócrata y profesora de Derecho con más determinación y sensatez que carisma, pero que ha ganado con rotundidad las elecciones.

Tsai ingresó en el Partido Democrático Progresista (DPP) que hoy preside 11 años atrás. Su llegada a la cúspide en tan breve tiempo sorprende en un país donde las carreras se cocinan a fuego lento. Fue el expresidente Chen Shui-Bian quien la empujó a la arena en el 2000 al nombrarla jefa de la oficina encargada de las relaciones con Pekín. En el 2004 ganó su escaño parlamentario y dos años después ya ocupaba la vicepresidencia del partido. No abundaban los voluntarios para reconstruirlo después de la etapa de Chen, atareado únicamente en irritar a Pekín y finalmente encarcelado por susescándalos de corrupción. Paciente y tenaz, Tsai lo ha devuelto al poder tras los gobiernos del Kuomintang, también ayudada por los errores del presidente Ma Ying-jeou.

Tsai, de 59 años, nació en Taipei en el seno de una familia acomodada, se licenció en Derecho en su país y completó sus estudios con un máster en Estados Unidos y un doctorado en el Reino Unido.

RECELO CHINO

Pekín ya ha mostrado su recelo ante su auge, como habría ocurrido ante cualquier representante del DPP. Tsai defiende el acercamiento “de estado a estado” con China y la identidad taiwanesa. “Mientras otros países asiáticos sufren aún el autoritarismo, los taiwaneses estamos inmensamente orgullosos de nuestra democracia y valoramos nuestra libertad individual y derechos político-sociales conseguidos con grandes esfuerzos”, dijo el pasado año en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un think tank de Washington. No integra, sin embargo, el ala dura de su partido que exige la declaración formal de independencia contra la que Pekín ha advertido que usará la fuerza militar. Tsai ha prometido que defenderá el statu quo y propuestas como la expansión del poder blando de Taiwán en organizaciones no gubernamentales revelan su cautela y posibilismos, alejados de la política incendiaria de su padrino político.

Es una defensora de los matrimonios entre personas del mismo sexo

Dicen sus allegados que tras su monocorde tono de voz se esconde un fino sentido del humor y opiniones inquebrantables. Tsai es una tortura para las agencias de relaciones públicas. Sin familia a la que abrazar en público ni maquillaje, con un corte de pelo escasamente glamuroso y vestuario anodino, incluso se ha enorgullecido de llevar los mismos zapatos durante 16 años.

VIDA ROMPEDORA

Vive en su sobrio apartamento de Taipei acompañada de dos gatitos. Incluso desde su partido la tildaron de lesbiana, una acusación seria en un país tan avanzado en lo tecnológico como tradicional en lo social. No ayudó que defendiera los matrimonios entre gente del mismo sexo. Tsai apenas ha respondido que ya ha hecho “todo lo que los jóvenes deberían haber hecho”. La prensa taiwanesa descubrió que había tenido un novio en Estados Unidos, muerto en accidente de tráfico, pero las pesquisas sobre su vida privada en Taiwán han fracasado.

La estrategia para endulzar su fría imagen funcionarial ha incluido ponerla a cocinar huevos y beicon frente a las cámaras y vender peluches que representan a sus gatitos. Contra esta mujer menuda  y resuelta, fácilmente imaginable como la empollona sentada en primera fila, China tendrá que bregar durante los cuatro próximos años.


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Nuestra estanteria compartida


IREYA ROCA / BARCELONA

SÁBADO, 16 DE ENERO DEL 2016 – 21:48 CET

Tras cumplirse un año del demoledor discurso sobre la necesidad de unir fuerzas para acabar con la desigualdad entre hombres y mujeres, que Emma Watson pronunció en la sede central de la ONU en Nueva York (con motivo del lanzamiento de la campaña ‘HeForShe’), la actriz ha creado un grupo de lectura “feminista”en Twitter (@emwatson).

El grupo en cuestión ha sido bautizado por su creadora como ‘Our Shared Shelf’ (Nuestra estantería compartida). Asimismo, la propia Watson ha anunciado el primer título de esta biblioteca virtual: ‘My life on the road’, (‘Mi vida en la carretera’, en castellano), la biografía de la periodista y activista feminista norteamericana Gloria Steinem. Algunas celebridades como la actriz Sophia Bush, la cantante Kate Voegele y la futbolista Abby Wambach ya han mostrado su interés por la iniciativa.

La propuesta de la Hermione Granger de la saga de ‘Harry Potter’ es fomentar la lectura en las redes sociales a través de un punto de encuentro en el que aficionadas a las obras de carácter feminista puedan expresarse y realizar críticas sobre aquellos ejemplares que han leído.

JK ROWLING Y SWIFT

Además, la protagonista de ‘Regression’ tiene previsto invitar a sus fans y a diferentes estrellas para que se unan a este proyecto y que lean como mínimo un libro al mes. Para los primeros encuentros tiene pensado invitar a la escritora británica JK Rowling y a la cantante y compositora de música country Taylor Swift.

La intérprete británica ha explicado el motivo por el que decidió empezar este grupo de lectura: “Como parte de mi trabajo como embajadora de las Mujeres de las Naciones Unidas, he empezado a leer todos los libros y ensayos sobre igualdad que llegan a mis manos. ¡Hay tantas cosas interesantes! Divertidas, inspiradoras, tristes, provocadoras, motivadoras… He descubierto tanto que, a veces, siento como si mi cabeza estuviera a punto de explotar… He decidido empezar un club de lectura feminista, ya que quiero compartir todo lo que estoy aprendiendo y escuchar también lo que piensan ustedes”, ha publicado en su cuenta de Twitter.

TRAS LOS PASOS DE ZUCKERBERG, WITHERSPOON Y ZUCKERBERG

Con su grupo de lectura ‘on line’, Emma Watson toma el relevo del proyecto impulsado por la presentadora Oprah Winfrey, que logró elevar decenas de libros a la categoría desuperventas gracias a su ‘book club’ televisivo.

Pero ella no es la única famosa que lanza este tipo de propuesta para fomentar la cultura. La actriz Reese Witherspoon también ha lanzado su club de lectura a través de Instagram con el hashtag#RWBookclub.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, fomentó el año pasado su propio club de lectura en su popular red social. A Year of Books a reunió más de 250.000 seguidores. Cada 15 días, el empresario recomendaba la lectura de un libro. El primer título, ‘El fin del poder’, de Moisés Naim, un ensayo sobre losmicropoderes influyentes en el mundo, vendió más ejemplaresen los tres días posteriores a su aparición en el club que desde su publicación en el 2013.

Editores de medio mundo se están frotando las manos pensando en el mayúsculo negocio que supone este tipo de alternativas impulsadas por rostros conocidos. Con Emma Watson tienen un nueva ayuda para su negocio.


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Annie Leibovitz y Calendario Pirelli apuestan por mujeres reales (y sin photoshop) POR ROSY RUNRUN 01 DE DICIEMBRE DE 2015 No está a la venta para cualquiera. El calendario Pirelli 2016, que se presentó ayer en Londres en medio de una gran expectación, llegará a manos de unos pocos: unos diez mil en todo el mundo. Detrás de la cámara, este año, una de las fotógrafas más cotizadas del planeta: Annie Leibovitz. Delante, mujeres reales. Conocidas y exitosas, sí, pero ni necesariamente jóvenes (como otros años) ni ocultas tras manipulaciones de photoshop o kilos de maquillaje. La humorista Amy Schumeré La humorista Amy Schumer En estos tiempos que corren en los que para salir en las revistas de moda parece requisito imprescindible estar más flaca que una modelo de pasarela, es de agradecer esta apuesta revolucionaria de Pirelli por mujeres exitosas, pero de carne hueso (¿verdad que es difícil, Inma Cuesta?) La deportista Serena Williams La deportista Serena Williams “El Calendario 2000 fue un ejercicio fotográfico de desnudo, un concepto sencillo. Para el de 2016 hemos hecho algo completamente diferente, pero a pesar de todo sencillo. Es un conjunto de retratos en blanco y negro hechos en el estudio”, ha explicado la gran Annie Leibovitz, que se propuso “que las fotos mostraran a las mujeres exactamente tal y como eran, sin pretensiones”. La inigualable Patti Smith. La inigualable Patti Smith. Annie Leibovitz con la actriz Yao Chen. Foto: Instagram Annie Leibovitz con la actriz Yao Chen. Foto: Instagram Yoko Ono, la top Natalia Vodianova, la diosa Patti Smith o la humorista Amy Schumer son algunas de las influentes mujeres del mundo del cine, el deporte, la música y arte que, sin complejos, han sido retratadas con sus imperfecciones, esas arrugas y a veces esos kilos de más que las hacen humanas y, por tanto, atractivas. Yoko Ono y Annie, en backstage. Foto: Pirelli Yoko Ono y Annie, en backstage. Foto: Pirelli La bloguera de moda Tavi Gevinson


Annie Leibovitz y Calendario Pirelli apuestan por mujeres reales (y sin photoshop)

No está a la venta para cualquiera. El calendario Pirelli 2016, que se presentó ayer en Londres en medio de una gran expectación, llegará a manos de unos pocos: unos diez mil en todo el mundo. Detrás de la cámara, este año, una de las fotógrafas más cotizadas del planeta: Annie Leibovitz. Delante, mujeres reales. Conocidas y exitosas, sí, pero ni necesariamente jóvenes (como otros años) ni ocultas tras manipulaciones de photoshop o kilos de maquillaje.

La humorista Amy Schumeré

En estos tiempos que corren en los que para salir en las revistas de moda parece requisito imprescindible estar más flaca que una modelo de pasarela, es de agradecer esta apuesta revolucionaria de Pirelli por mujeres exitosas, pero de carne hueso(¿verdad que es difícil, Inma Cuesta?)

La deportista Serena Williams

“El Calendario 2000 fue un ejercicio fotográfico de desnudo, un concepto sencillo. Para el de 2016 hemos hecho algo completamente diferente, pero a pesar de todo sencillo. Es un conjunto de retratos en blanco y negro hechos en el estudio”, ha explicado la gran Annie Leibovitz, que se propuso “que las fotos mostraran a las mujeres exactamente tal y como eran, sin pretensiones”.

La inigualable Patti Smith.

Annie Leibovitz con la actriz Yao Chen. Foto: Instagram

Yoko Ono, la top Natalia Vodianova, la diosa Patti Smith o la humorista Amy Schumer son algunas de las influentes mujeres del mundo del cine, el deporte, la música y arte que, sin complejos, han sido retratadas con sus imperfecciones, esas arrugas y a veces esos kilos de más que las hacen humanas y, por tanto, atractivas.

Yoko Ono y Annie, en backstage. Foto: Pirelli

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