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La Fuerza de una Imagen – Mujeres Luchadoras, Mujeres Trabajadoras


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“Demasiado guapa para ser ingeniera”.


“Demasiado guapa para ser ingeniera”. La afirmación impresiona, pero refleja a la perfección la cruda realidad a la que ha tenido que enfrentarse la protagonista de esta historia. Con motivo del 200 aniversario del nacimiento de la primera programadora, Ada Lovelace, muchas mujeres han denunciado en las redes sociales el trato discriminatorio que reciben por su condición sexual y su físico. Y Twitter se ha llenado esta semana de mensajes que pretenden combatir los estereotipos basados en la idea de que las guapas no pueden tener trabajos en los que demuestren que también son inteligentes, que una cosa no quita a la otra.

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Isis Anchalee, una ingeniera de San Francisco, protagonizó una campaña publicitaria para la empresa en la que trabaja. «Me pidieron una fotografía en la que apareciera trabajando. Me maquillé un poco. Ni si quiera me lavé el pelo ese día». Pero cuando los pasajeros del metro de San Francisco vieron el anuncio, pusieron en duda que Anchalee fuera ingeniera. «Había otros dos anuncios en los que aparecían dos compañeros de trabajo, ambos hombres. Uno de ellos llevaba un gran sombrero negro y una camisa que decía ‘hackers’. Pensé que podría ser algo controvertido, y resultó que fue mi imagen la que creó polémica».

http://www.diariovasco.com/videos/politica/201510/14/campana-masiva-internet-para-4557415499001-mm.html

http://www.diariovasco.com/videos/politica/201510/14/campana-masiva-internet-para-4557415499001-mm.html

Así que Anchalee se puso manos a la obra para acabar con los estereotipos. Publicó un post en su blog personal invitando a las mujeres a tuitear con la etiqueta #ILookLikeAnEngineer (‘Parezco una ingeniera’) como protesta por el sexismo que rodea a los campos de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. La reacción no se hizo esperar. Miles de mensajes inundaron las redes sociales con imágenes y carteles en los que muchas profesionales pregonaban a los cuatro vientos su profesión, y el hashtag no tardó en convertirse en ‘Trending Topic’.

Por desgracia, el caso de Anchalee no es aislado. Hace dos años la red social LinkedIn retiró un anuncio de publicidad porque los usuarios se quejaron de que las imágenes que lo acompañaban no eran creíbles. La empresa anunciadora, es una pequeña compañía de desarrolladores de software llamada Toptal, decidió anunciarse publicando imágenes de su plantilla y recibió quejas porque “las ingenieras que aparecían en los anuncios eran demasiado guapas y glamurosas”. Lo triste es que todavía sean necesarias campañas como estas para borrar tópicos tan absurdos.

ESPANA

Una campaña masiva en internet para luchar contra el tópico de que las mujeres guapas no estudian ingenierías o ciencias

Todo empezó por una casualidad en la vida de Isis Wenger. Una ingeniera informática de San Francisco. Su empresa hizo  una campaña publicitaria con tres trabajadores, ente ellos , Isis. Pero la reacción  en redes sociales fue contundente. No creían que ella fuera ingeniera, pensaban que era una modelo escogida para hacer la campaña. Ahí empezaba su guerra contra este absurdo estereotipo: mujeres guapas a las que no se identifica con algunos campos como la ciencia, las ingenierías o la tecnología. Parece un pensamiento de hace muchos años, pero no.  Las redes sociales empezaron a arder con mensajes y fotos contra el tópico. La campaña ha triunfado en las redes. Lo triste es que todavía sean necesarias campañas como estas para borrar tópicos tan absurdos.


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Sonia Sánchez: “Nadie es puta por elección”


Sonia Sánchez: “Nadie es puta por elección”

Esta superviviente ha hecho de su dura experiencia un activismo comprometido para intentar abolir la prostitución

Vida | 16/10/2015 – 02:30h | Última actualización: 16/10/2015 – 10:02h

Sonia Sánchez:

Sonia Sánchez en las Jornadas Internacionales sobre Prostitución y Trata de Mujeres celebrada en Madrid Emilia Gutiérrez

Sanciones para los clientes

  • Diversas organizaciones sociales defendieron ayer que la trata de mujeres y la prostitución deben estar incluidas como una de las formas más graves de violencia contra la mujeres, por lo que proponen sanciones para los clientes que “compran sexo” y rechazan que esa práctica sea considerada como un trabajo.Durante unas jornadas organizadas por la comisión para la investigación de malos tratos a mujeres, expertos internacionales debatieron las distintas legislaciones sobre prostitución que hay en Europa, que van desde Suecia, Reino Unido y Finlandia, que penalizan su demanda, frente a Alemania y Holanda, que la despenalizan. Susana Martínez Novo, presidenta de la comisión, lamentó que la prostitución sea en España “un fenómeno oculto y normalizado en muchos sectores de la sociedad”. Los activistas reunidos también pidieron que los partidos políticos se posicionen sobre el tema.

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La prostitución es el sometimiento del todo. Es tanta la violencia física, económica, social, cultural, personal… que te convierte en un objeto de uso y abuso que solo obedece. Lo primero que hace es romperte como sujeto de derecho. Nadie nace para puta, las mujeres que dicen que lo hacen por elección hablan en realidad por boca del varón prostituyente.

Sonia Sánchez nació en la provincia de Chaco (Argentina) y a los 17 años viajó a Buenos Aires para trabajar como empleada doméstica. Su rebeldía ante un sueldo misérrimo la dejó en la calle. Es ella la que habla alto y claro, la que traza este relato de lo que le sucedió después en la plaza Once de la capital argentina y en el sur del país, de cómo sobrevivió y, sobre todo, pone la voz potente para retratar con crudeza lo que no es un trabajo, sino un campo de concentración. De una tortura en el que toda la sociedad es cómplice de su existencia y por ello ha hecho de su dura experiencia un activismo comprometido para intentar abolir la prostitución.

Antes de ser la puta de todos de la plaza Once, fui hija, hermana, estudiante, adolescente, explica. Lo fue hasta que un hombre libremente se topó con ella, cuando hacía meses que vivía en la calle, sin dinero, con frío y miedo. Sonia fue explotada durante seis años, y desde hace muchos más, desde que tuvo la fuerza para mirarse a sí misma, ha decidido luchar para intentar acabar con un problema enquistado, tolerado, en el que los estados -subraya- son los primeros en violar los derechos de las mujeres. Por acción u omisión, gobernantes, senadores, la Iglesia, policías, las agencias internacionales… toda la sociedad es cómplice. Hay una gran industria, subraya, con nuestras vaginas.

Ella habla claro para que todo quede claro. Hay que poner cara a estos hombres prostituyentes. Están en nuestras casas, en los trabajos, son nuestros compañeros, nuestros hermanos. Donde hay un prostíbulo hay complicidad política y policial, llega dinero para el ayuntamiento. Hay complicidad entre estos hombres, el proxeneta y la trata de mujeres. Y miles del mujeres son traficadas cada año desde las zonas pobres. Niñas de 16 años que a los 21 ya son tachadas de viejas. Chicas de 16 años prostituidas 30 veces al día, una gran industria.

Sonia Sánchez tiene hoy 51 años y considera que para luchar contra la prostitución hay que hacer entender a todos que sólo es violencia. Los hombres que van de putas, dice, no compran sexo, sino que practican la violencia. “Dejen de hacerlo y no habrá prostitutas”.

Por ello, su activismo feminista se centra en la docencia y la prevención, no sólo de los jóvenes, sino de todos los colectivos. Trabajo en las escuelas, en la universidad, y también con políticos, policías, jueces y juezas para que sepan ver lo que significa la prostitución, que es esclavitud envuelta en silencio, señala.

¿Y cómo pudo ella romper estas cadenas? Sonia conversa por teléfono con este diario porque estos días está en Madrid para participar en las Jornadas Internacionales sobre Prostitución y Trata de Mujeres, y el lunes dará una conferencia en Barcelona invitadas por la Plataforma Catalana pel Dret a No Ser Prostituïdes para debatir las vías para acabar con esta violencia total. Prostituida durante seis años, un día la golpearon brutalmente, llegó la policía, el varón se fue tranquilamente y a ella la detuvieron -en Argentina la prostitución está prohibida y no era la primera vez-. Al regresar a casa lloró y lloró y se vio a ella misma por primera vez en el espejo. Ya no me mentí más, ya no me dije que era una “trabajadora sexual” porque libremente quería, que era libre porque fijaba mis precios y mi vida. No era verdad, no es verdad.

Hizo el camino de salida sola. El tiempo para recuperar su cuerpo y reconocerlo. Acariciarlo, abrazarse y quererse. El proceso para tener voz propia y finalmente salir del lugar de la víctima. No quería sólo transmitir dolor sino interpelar a la sociedad, hacerla reflexionar de por qué al igual que ella millones de mujeres son prostituidas con el consentimiento de todos. Quiere discutir sobre los privilegios del hombre en una sociedad patriarcal y proxeneta, plantear dónde va todo este dinero. Y considera que se deben restituir los derechos económicos, sociales, culturales de todas las mujeres que han pasado por esto.

No hay que hablar de trabajadoras sexuales, dice, porque nadie elige serlo libremente. Ninguna mujer nace para puta es el título de libro que escribió en el 2007, donde condensa sus reflexiones que parten de la experiencia de esta tremenda deconstrucción como persona. El silencio, la soledad y la violencia, como las de aquel día que en una whiskería de Río Gallegos, que la encerraron sola con 25 hombres, y sin saber lo que iba a pasar nadie le dijo ­nada.

Lo resume otra vez bien claro: no llega el dinero de los organismos internacionales para restituir los derechos de estas mujeres, “sino para sostenernos como putas”.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/vida/20151016/54438141538/sonia-sanchez-nadie-puta-eleccion.html#ixzz3owTjDuPZ
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