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La Fuerza de una Imagen – Mujeres Luchadoras, Mujeres Trabajadoras

“El principal obstáculo profesional de las mujeres empieza en nosotras mismas”

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Nuria Peláez – DINERO – LA VANGUARDIA – foto EDUARDO FERRER / IESE / ARCHIVO – 9 de marzo de 2014
La vicepresidenta y directora de recursos humanos de PepsiCo para Asia, África y Oriente Medio., una de las 50 mujeres de negocios más influyentes del mundo según Fortune, reflexiona sobre la situación de la mujer trabajadora en el mundo.
Umran Beba, durante su visita a Barcelona

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Hoy finaliza la semana de la Mujer Trabajadora, un colectivo que goza de una situación muy diferente en función del país y la empresa donde trabaje. La multinacional de alimentación y bebidas PepsiCo, con una facturación anual de casi 49.000 millones de euros y marcas como Pepsi-Cola o Frito-Lay, es una de las más premiadas por sus políticas de igualdad: el 36,7% de los directivos funcionales de PepsiCo España son mujeres, cifra que dobla la media española según un estudio de PWC, y hay un 15% de féminas en el comité directivo, 7 puntos más que la media. La compañía ofrece desde horarios flexibles hasta medidas específicas para países con situaciones complejas para la mujer como India o Pakistán. Umran Beba, vicepresidenta y directora de recursos humanos de PepsiCo para Asia, África y Oriente Medio, visitó Barcelona para ofrecer una conferencia en Iese y explicó a La Vanguardia su visión sobre la situación de la mujer en su compañía y en el mercado laboral actual. PepsiCo fue una de las primeras multinacionales en incluir una mujer en el consejo de administración, está presidida por una mujer y es reconocida por sus políticas de igualdad. ¿Qué estrategia se esconde tras esas políticas? Es parte del ADN de PepsiCo. En nuestra plantilla conviven distintas culturas y, por supuesto, hombres y mujeres. Casi el 70% de nuestros compradores son mujeres. PepsiCo invierte mucho en investigación de mercado para conocer las necesidades de los consumidores, pero tenerlos directamente representados en las posiciones de toma de decisiones nos ayuda a innovar para dar respuesta a esas necesidades, por ejemplo proponiendo nuevos productos o sabores. ¿Qué políticas desarrollan para retener a estas profesionales? Combinamos soluciones globales y locales. La solución global más efectiva para retener talento femenino es la flexibilidad de horarios para conciliar vida profesional y personal. Otro punto básico es la igualdad de oportunidades: si como responsable de recursos humanos tengo que examinar a cuatro candidatos, que haya dos hombres y dos mujeres, y que luego sea el mejor quien se lleve el puesto independientemente de su sexo. La región que dirige en PepsiCo incluye casi cien países con realidades muy diferentes para la mujer: ¿cómo se adaptan a cada situación? Las mujeres ocupan de media el 28% de las posiciones ejecutivas de PepsiCo en mi región, pero hay grandes diferencias. En China son casi el 48% porque las mujeres chinas llevan años en el mercado laboral; en otros mercados no llega al 20% porque la participación general de las mujeres en el mercado laboral se ve dificultado por cuestiones culturales, como es el caso de Arabia Saudí o Pakistán, país donde aun así podemos presumir de tener tres mujeres en el equipo directivo. Sólo podemos conseguir esto con políticas locales específicas. ¿Qué tipo de políticas? Por ejemplo, en Pakistán tenemos una guardería para los hijos de las empleadas, porque necesitan tener un espacio seguro donde dejarlos cuando trabajan. En Arabia Saudí tenemos mujeres trabajando en nuestras fábricas y oficinas, pero hemos tenido que preparar las instalaciones para que puedan trabajar separadas de sus compañeros del otro sexo. En India tenemos programas de apoyo al transporte, en Australia tenemos que ofrecer ayudas para el cuidado de sus hijos porque las guarderías son muy caras… En España, el tejido empresarial está formado principalmente por pequeñas y medianas empresas que no disponen de los recursos de PepsiCo y otras multinacionales. ¿Cómo pueden apoyar estas compañías la igualdad de sexos? Las pymes deberían revisar quiénes son sus consumidores principales: las mujeres desempeñan un papel fundamental. No tenerlas suficientemente representado en sus plantillas supone ignorar la realidad. Hay que cambiar la perspectiva de nuestros colegas masculinos para que entiendan por qué es tan importante tener mujeres en sus plantillas: no sólo porque son una parte importante de sus consumidores, sino también por las características propias del liderazgo femenino: multitarea, trabajo en equipo, empatía y capacidad de escucha… ¿Cuáles son los principales obstáculos a los que se enfrentan actualmente las mujeres trabajadoras? A veces empiezan en la propia mujer. Debe creer en sí misma y saber hasta dónde está dispuesta a llegar: por ejemplo, si está dispuesta a trabajar en otro país o en un puesto que implique viajar. Y debe analizar si la cultura de su empresa apoya el desarrollo de las mujeres o, en caso contrario, luchar para cambiarla. Yo he tenido la suerte de trabajar en empresas que apoyan las políticas de género, como Colgate y PepsiCo. Por ejemplo, en el 2001 cuando estaba embarazada fui promocionada a directora general del negocio de snacks de PepsiCo Turquía, y en el 2004 tras tener mi segundo hijo me ascendieron a directora general de varios países. Ha sido afortunada: para muchas mujeres la maternidad es un obstáculo profesional.
Las empresas deben ver que la mayoría de sus consumidores son féminas: tenerlas en puestos de decisión acerca a sus clientes” Las pakistaníes necesitan sitios seguros donde dejar a sus hijos mientras trabajan, las saudíes, espacios lejos de sus colegas hombres”
El problema es quién hace el trabajo de la mujer durante la baja maternal: las empresas deben tener infraestructura para darles apoyo en ese periodo. Una idea es que la empresa tenga un grupo rotativo de personas capacitadas para ocupar esa función durante la baja de la mujer, o externalizarla temporalmente. El problema viene cuando la mujer ocupa una posición de responsabilidad: en este caso debe tener el apoyo de su jefe y su equipo. Yo conté con ese apoyo y trabajé desde casa todo el tiempo que pude tras la maternidad. También es vital el apoyo de la pareja y la familia.

Ellas están cambiando; ellos, no

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El precio de la libertad de las mujeres no puede ser la muerte, ni el de la vida la sumisión
Una década de machismo: 658 mujeres asesinadas

“Esa no se iba a salir con la suya… Por mis cojones que si me dejas te mato, le advertí…”. Fue lo que me dijo un maltratador, ya detenido, después de haber cumplido con su palabra…

Cuando se pierde el nexo de causalidad de las cosas, la sorpresa se presenta como resultado, y el resultado se interpreta como un accidente, lo cual es un error.

Los hombres asesinan a las mujeres porque dentro de la relación crean una convivencia basada en la violencia; y crean esa violencia porque su masculinidad los lleva a entender que ellos, como hombres, deben hacerse respetar e imponer el criterio que consideran más adecuado; y piensan de ese modo por una cultura construida sobre la desigualdad que ha situado a los hombres y lo masculino como referencia universal, y a las mujeres sometidas a sus dictados y órdenes. Por tanto, si de verdad se quiere acabar con los homicidios y la violencia de género hay que trabajar, y mucho, para romper con esa identidad en los hombres que lleva a la violencia como forma de conseguir sus objetivos.

Para estos hombres, la violencia no solo les ayuda a imponer su voluntad, sino que además al hacerlo de ese modo los convierte en “más hombres”, por eso asumen las consecuencias de su conducta criminal y se reivindican como hombres al entregarse de forma voluntaria (aproximadamente el 74% lo hace) o por medio del suicidio (un 17% lo comete tras el homicidio).

La sociedad está cambiando, pero los cambios no están siendo los mismos en los hombres y las mujeres. Las mujeres lideran unos cambios que rompen con ese corsé de roles y espacios que les impedía incorporarse en igualdad a la sociedad y disfrutar de libertad e independencia. En cambio, los hombres no cambian y permanecen en esa idea de que “su mujer” debe hacer lo que se espera de ella, es decir, ser ante todo una “buena esposa, madre y ama de casa”. Y cuando intentan imponer ese criterio y la mujer no lo acepta, recurren a un mayor grado de violencia, y cuando este aumento de la violencia también fracasa y la mujer decide no continuar con la relación, se entra en la zona de riesgo del homicidio.

Todos estos elementos están en las raíces de la violencia de género y de los homicidios, por ello hay que abordarlos desde todos los frentes, pero de manera muy directa rompiendo con esa imagen de “más hombre” que la cultura ha creado para el violento. Hay que hacerlo con concienciación, con recursos para que las mujeres puedan salir de la violencia y con educación para prevenir y evitar la construcción de esas identidades violentas… Justo lo que no se está haciendo.

El precio de la libertad de las mujeres no puede ser la muerte, ni el de la vida la sumisión.

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115 mujeres están en riesgo alto o extremo de agresiones machistas

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115 mujeres están en riesgo alto o extremo de agresiones machistas

Las víctimas con máxima protección eran 514 hace cuatro años
La policía y Sanidad aventuran que la caída se debe al descenso del número de denuncias

Casi 62.000 mujeres víctimas de violencia machista viven con algún tipo de medida de seguimiento y de vigilancia por parte de la policía, la Guardia Civil, la Policía Foral de Navarra y las policías locales de toda España (en estas cifras no incluyen los casos que son responsabilidad de la Ertzaintza y los Mossos d’Esquadra). Medidas que pueden ser desde una llamada diaria para verificar que todo está en orden a un sistema más amplio de protección policial. Una opción bajo la que se encuentran unas 15.500. De ellas, hay seis mujeres que están en situación de “riesgo extremo” y 109 en “riesgo alto” de ser atacadas por sus parejas o exparejas, según los datos del Ministerio del Interior y la Secretaría de Estado de Igualdad. Un peligro que implica sistemas de protección estrictos que pueden llegar hasta la escolta policial constante.

Fuente: Ministerio del Interior con datos de las comunidades. / EL PAÍS
Hoy esas mujeres en peligro alto o extremo son 115. Hace cuatro años eran 514. Una caída para la que las autoridades —la policía y la Secretaría de Estado de Igualdad— no tienen un diagnóstico claro pero que podría deberse al descenso del número de denuncias —desde 2010 han ido decreciendo casi un 3% al año—. Este decremento y el de órdenes de protección concedidas por los jueces serán uno de los asuntos que la ministra de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, analizará la semana que viene con sus homólogos de Justicia e Interior.

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Las valoraciones de riesgo se realizan a través de un estricto protocolo ideado en 2007 por policías, juristas y expertos a través del estudio de 40.000 casos. Es la policía —a través de los Servicios de Atención a la Familia (SAF)— la que, en el momento en que la mujer acude a presentar una denuncia por violencia de género, pone en marcha el mecanismo y analiza si está en peligro de volver a sufrir una agresión. “El instructor rellena un formulario, que consta de 16 apartados, para evaluar los riesgos que recaen sobre la denunciante”, explica una inspectora. Ese análisis tiene en cuenta si el supuesto agresor ha ejercido alguna vez la violencia física o sexual, si constan contra él amenazas anteriores, si dispone de armas, si tiene celos exagerados, si es drogadicto, si posee antecedentes penales…

Después, el caso pasa a la Unidades de Prevención, Asistencia y Protección (UPAP), que hace su propio análisis del caso. A través de las declaraciones de la víctima, el agresor, los testigos y otros informes técnicos, los agentes contestan a 17 preguntas de un formulario y así determinan el grado de riesgo que corre la víctima, según explica la inspectora jefe la UPAP central, con jurisdicción en toda España.

El amparo policial puede ir desde llamadas de control hasta escolta
Si a través de este mecanismo se intuye “riesgo extremo”, la mujer tendrá desde ese mismo momento protección policial permanente, y se somete al presunto agresor a “un control intensivo”. En el supuesto de que el riesgo sea alto, la policía o la Guardia Civil efectúan “vigilancia frecuente y aleatoria” de la víctima y harían “controles esporádicos” sobre el denunciado, explica la inspectora. Estar en riesgo bajo o moderado puede implicar un seguimiento telefónico o algunas visitas a la mujer.

Pero no todas aquellas que denuncian están bajo ese paraguas de situación de riesgo. Hay una importante bolsa de víctimas en las que no se ha apreciado peligro (más de 46.000), por lo que no se les hace seguimiento. Fuentes de Sanidad apuntan que la ministra Mato planteará en esa próxima reunión que se haga una revisión periódica de estos casos. También que se analice el protocolo para idear criterios más estrictos que permitan amparar mejor ese riesgo y a las mujeres. Una iniciativa que, de igual forma, se busca con las órdenes de protección, que también han descendido.

Mato busca revisar los criterios de valoración para que haya más protegidas
Y es que, cuando se aprecia riesgo, la valoración de la situación de la mujer se revisa cada 60 días, si es bajo. O cada 72 horas, si es extremo. También los jueces, explica Ángela Cerrillos, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, revisan los casos y pueden introducir medidas de protección en cualquier momento del proceso. Medidas de protección que pueden ser desde una orden de alejamiento a que el maltratador tenga que llevar un brazalete de control, que indica si se acerca a su víctima. Una medida que se aplica poco. Actualmente hay 718 dispositivos activos —y 3.000 disponibles—, cuando cada año se conceden más de 30.000 órdenes de protección.

Pero para activar ese engranaje de protección, la mujer tiene que denunciar. Tanto la policía como Sanidad destacan que ninguna de las mujeres asesinadas había acudido a las autoridades —aunque sí cinco de las 17 víctimas mortales de este año—. “Insistimos mucho en que las mujeres presenten denuncia porque les podemos dar protección. Además, el Estado cuenta con recursos para ello”, señala una inspectora.

Desplante a la fiscal

GINÉS DONAIRE
La sentencia de la Audiencia Provincial de Jaén absolviendo a un maltratador con varios antecedentes del delito de quebrantamiento de condena ha abierto una brecha entre los magistrados y la Fiscalía. Los jueces de la Audiencia de Jaén han protagonizado este viernes un desplante a la fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer de Jaén, Gracia Rodríguez, al ausentarse en pleno del acto en el que la fiscal recibía una condecoración del Ministerio de Justicia.

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Rodríguez se había mostrado muy crítica con la sentencia. La fiscal llegó a calificar el fallo como un “indulto encubierto”, unas declaraciones que los jueces calificaron, en un atípico comunicado de prensa, como “injuriosas y calumniosas”.
“La Fiscalía de Jaén no es merecedora de ese desplante”, indicó el fiscal-jefe, Carlos Rueda. La fiscal desagraviada tampoco ha ocultado su perplejidad por el boicoteo, pero ha reafirmado su “orgullo” por pertenecer a un cuerpo, el Ministerio Público, que “se encarga de la defensa y protección de los derechos de las víctimas”. Gracia Rodríguez recibió el pasado año el Premio Meridiana por su compromiso con las mujeres víctimas de violencia de género.

Europa: en un año, 4 millones de mujeres violadas, 13 millones golpeadas y 9 millones acosadas ¿Y ahora qué?

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Europa: en un año, 4 millones de mujeres violadas, 13 millones golpeadas y 9 millones acosadas ¿Y ahora qué?
Artículo publicado en La Marea el lunes 10 de marzo.

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La semana pasada conocíamos el informe sobre violencia contra las mujeres realizado por la Agencia de los derechos fundamentales de la Unión Europea. Los datos, estremecedores, sin embargo ya los conocíamos. Recuerdo algunos: en el último año, 13 millones de mujeres sufrieron violencia física en los 28 estados miembros, 3,7 millones fueron violadas y nueve millones de mujeres fueron víctimas de acoso. A lo largo de su vida, 62 millones de europeas, es decir, una de cada tres, ha sufrido violencia física o sexual -la encuesta recoge datos a partir de los 15 años así que se queda fuera toda la violencia sufrida por las niñas-. Prácticamente la mitad, 47% ha sufrido violencia psicológica por parte de su pareja y son 102 millones de mujeres las que han sufrido acoso sexual. La mayoría de las víctimas, alrededor del 70% no denuncia esta violencia.

Las conclusiones del informe señalan que, como la mayoría de las mujeres no recurre al sistema judicial ni a otros servicios, se pone de manifiesto que las necesidades y los derechos de millones de mujeres europeas no se abordan en la práctica actualmente.

Los periódicos españoles han sacado otra conclusión: que hay más violencia en el norte de Europa que en el sur y que en España, no estamos tan mal.

Mis conclusiones difieren un poco. La primera es que el estudio solo revela lo que hace ya mucho tiempo que sabíamos, que es muy difícil encontrar alguna mujer que no haya sufrido a lo largo de su vida algún tipo de violencia masculina. Que hay muchísimo interés en destacar que en los países más igualitarios hay más violencia contra las mujeres porque eso desarticula todo el discurso de la igualdad como prevención de la violencia. Sin embargo, es falso. La propia percepción de la violencia tiene que ver con la desigualdad y sería un absurdo pensar que las mujeres finlandesas, españolas, maltesas o chipriotas, tienen el mismo concepto de lo que es violencia sexista. La tercera, que la impunidad se extiende: las mujeres no denuncian y las autoridades no actúan de oficio -ni siquiera en los países que, como el nuestro, hay una Fiscalía especializada-. La cuarta, que en la violencia de género no hay culpables. “Las mujeres mueren”, como dice la prensa española, nunca hay asesinatos ni asesinos. La quinta que solo hay víctimas. Todo el mundo conoce a alguna mujer que ha sufrido violencia pero nadie conoce a ningún maltratador. En violencia de género, donde por definición los agresores, acosadores, violadores y asesinos son hombres, éstos nunca aparecen. Y la última, que otros cuantos millones de mujeres y hombres estamos hartos de diagnósticos que solo producen un efecto anestesiante y ninguna reacción. Vale, las mujeres europeas somos golpeadas, insultadas, violadas y acosadas por millones ¿y ahora, qué se supone que van a hacer nuestros gobernantes?

PD. El informe es consecuencia de la iniciativa del denostado Ministerio de Igualdad como también lo es que España esté destacada en el trabajo de sensibilización y lucha contra la violencia de género. La valorada Ley Integral es consecuencia del trabajo del movimiento feminista español pero de todo este trabajo saca pecho la ministra Ana Mato -no nos podemos conformar, ha dicho- y el gobierno de Rajoy -presidente inédito en la materia, parece que estas víctimas no le incomodan-. Un gobierno que ha derogado de facto la Ley Integral, ha eliminado la prevención y la sensibilización, ha recortado en un 28% el presupuesto contra la violencia, ha sacado hasta el término en su reforma del Código Penal y ha dejado sin asistencia a miles de mujeres víctimas al eliminar las competencias de los Ayuntamientos… Pero esa es otra historia.

Casablanca camerawoman

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Una madre soltera divorciada en Marruecos está determinado a trabajar como camarógrafo de la boda a pesar de la resistencia de su familia.

http://aje.me/1aoVYWV

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En 2004, Marruecos implementó el Código de Familia marroquí (Moudawana) para mejorar los derechos de las mujeres dentro de la familia y lograr un cambio social positivo para las mujeres.

Pero nueve años han pasado desde que la aplicación de estas reformas y muchos creen que no han podido lograr un cambio real para las mujeres en Marruecos.

Testigo sigue Khadija, una sola, divorciada y madre soltera mientras se lleva a cabo una carrera como camarógrafo de bodas en Marruecos.

Ella ha ganado un nivel de independencia fuera de la casa de la familia que antes era impensable, pero su familia conservadora quiere que ella se volvió a casar y deja de trabajar, a pesar del hecho de que ella es el principal sostén de la familia.

Se avergüenzan del hecho de que ella se divorció y se horrorizó de que su trabajo significa que a menudo trabaja hasta tarde por la noche.

La película muestra cómo la cámara ha liberado Khadija, y ha cambiado su vida, mientras que al mismo tiempo la obligó a una lucha diaria para mantener su posición como mujer en la sociedad marroquí.

Vista del cineasta
Por Karima Zoubir

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En los últimos años me he vuelto cada vez más preocupados acerca de la extraordinaria complejidad de los derechos de las mujeres en Marruecos.

Me he dado cuenta de cómo el empobrecimiento de las clases más bajas, junto con la modernización de la sociedad, se ha incrementado la presión social sobre las mujeres y las parejas jóvenes.

En el moderno Marruecos, donde un número creciente de mujeres están encontrando la independencia a través del empleo, los jóvenes varones desempleados ver sus roles dentro de la familia desafiado y tienen aún más problemas para ver las mujeres trabajan.

Paradójicamente, más difícil la situación económica de las familias, más difícil es para los hombres que ven a sus esposas van a trabajar. Como cuestión de hecho, la situación de las mujeres trabajadoras sigue siendo considerado un lujo, reservado para las clases más ricas de nuestras sociedades urbanas.

Sentí que tenía que mirar la situación de las mujeres marroquíes jóvenes, divorciados que supuestamente se habían beneficiado de las leyes de divorcio progresistas admitidos en las reformas.

Las reformas fueron pioneras en materia de derechos de la mujer en comparación con el resto del mundo árabe, pero yo quería para evaluar la situación real y poner de relieve las repercusiones del divorcio en su vida cotidiana.

Ahora las mujeres pueden solicitar el divorcio. Uno habría esperado que este progreso social sería, por fin, que las mujeres puedan elegir su propio destino. Pero, por desgracia, esto no es la realidad.

La mayoría de las mujeres que piden el divorcio tiene que renunciar a ninguna pensión alimenticia asumiendo la responsabilidad de mantener y criar a sus hijos. Bajo estas condiciones, las mujeres divorciadas no tienen prácticamente ninguna posibilidad de hacer frente por sí mismos. Y los que piden el divorcio debe aceptar este “castigo”, como si fuera el precio justo a pagar simplemente para disfrutar de su libertad.

Como mujer Un joven marroquí musulmana mí, hacer una película sobre la situación de estos jóvenes mujeres divorciadas muy rápidamente se convirtió en una necesidad. No podemos ir a enterrar nuestras cabezas en la arena en la cara de la creciente inquietud acerca de las mujeres que trabajan en nuestra sociedad. Si no hablamos con sinceridad en contra de la situación actual y mirar críticamente a nosotros mismos, este malestar continuará.

Sin caricaturizar, juzgar ni acusar a nadie, quería mostrar momentos simples de una vida ordinaria la que los espectadores podrán identificarse. Estoy convencido de que va a ayudar a algunas mujeres miran a sus vidas y evaluar su propia situación.

La historia de Khadija dice mucho acerca de lo que significa ser una mujer divorciada de intentar vivir en el contexto del cambio de las normas sociales para las mujeres en el mundo árabe y musulmán hoy.

Forzado a casarse pronto para alguien que no era compatible con, Khadija tuvo un matrimonio infeliz. Decidió aprovechar la relativamente nueva oportunidad de divorcio.

Una vez que ella se divorció, su familia se vio su condición vergonzosa y la instó a volver a casarse. Pero se negó Khadija – todo lo que quería era un trabajo para mantenerse a sí misma, su familia y lo más importante, su hijo.

Debido a una cierta ola de creciente conservadurismo, hubo nuevas oportunidades de empleo que se abren especialmente para las mujeres, pero sobre todo en el sector de la boda: ya sea la filmación de la ceremonia, la toma de fotografías, sirviendo como camareras, bailarinas y tocar música.

Todas estas funciones se llevaron a cabo con anterioridad por los hombres. Sin embargo, un número creciente de familias estaban ahora excluir a los hombres de estas ceremonias a menos que fueran parientes de sangre.

Cámara de vídeo de Khadija le ha traído esa libertad no previsto pero también da nuestra cámara, y por lo tanto el espectador, una mirada interna a la extraordinaria complejidad de la situación de la mujer en Marruecos contemporáneo.

Los matrimonios de las felices parejas jóvenes que filma comenzando una nueva vida contrastan fuertemente con su propia vida como una mujer divorciada que lucha.

Trabajando como un camarógrafo de la boda, Khadija es ahora el único sostén de su familia, el cuidado de su madre y sus hermanos, así como a su hijo.

Pero a menudo tiene que trabajar hasta tarde, lo cual es una fuente de vergüenza para su familia. Su familia se queja de que son objeto de chismes entre los vecinos, quienes la critican porque ella regresa a altas horas de la noche.

Los dobles estándares imposibles que han surgido hacen que la vida de Khadija un reto constante. Ella disfruta de su trabajo y tiene que ganarse la vida. Sin embargo, en algunas partes del mundo árabe, donde el desempleo es alto, una mujer con un trabajo todavía está mal visto en algunas comunidades conservadoras.

Lejos de los debates políticos y mediáticos que rodean a las reformas del derecho de familia, Casablanca camarógrafas tiene como objetivo mostrar los numerosos obstáculos que enfrentan las mujeres, los obstáculos establecidos por una sociedad marroquí más pobre y más conservador.

En imágenes:

Casablanca camerawoman se puede ver a partir del miércoles, 13 de noviembre en el siguiente horario GMT: miércoles: 2000; Jueves: 1200; Viernes: 0100; Sábado: 0600; Domingo: 2000; Lunes: 1200; Martes:. 0.100 Ver más Testigo

¡Actúa!

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En 2013 han muerto 52 mujeres a manos de sus parejas o exparejas en España. Al menos, diez de ellas murieron sin ser protegidas, pese a haber denunciado. ¡Actúa!

Las víctimas de violencia de género siguen sufriendo trabas en su acceso a la justicia. Las autoridades españolas justifican su inacción haciendo recaer el peso sobre las mujeres, pero en muchos casos la denuncia no se traduce en protección.

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En 2011, según informe del Consejo General del Poder Judicial, la policía sólo realizó valoración del riesgo en ocho de los 16 casos en los que las víctimas denunciaron maltrato previo a su muerte. En la mayoría se valoró el riesgo como “no apreciado o bajo”. La terrible realidad es que todas están muertas. Esta triste tendencia se corroboró en los casos de las cuatro mujeres asesinadas en 48 horas en mayo, así como en los de las mujeres asesinadas en Badajoz en agosto, o en Paiporta, Valencia, en octubre.

Detrás de estos datos se esconden horrendas historias, reflejo de una realidad en la que se archivan, a causa de deficiencias en las investigaciones judiciales, gran parte de los casos. Cinco años después, historias como la de Sylvina Bassani se repiten. Sylvina fue asesinada por su exmarido en 2008, tras haber presentado 28 escritos a un juzgado de violencia denunciando el incumplimiento de la orden de protección por parte de su agresor. Y es que siguen existiendo prejuicios discriminatorios en el sector jurídico donde se cuestiona y se pone en duda la veracidad del testimonio de las víctimas.

No es justo que las víctimas de violencia de género encuentren tantas trabas para acceder a una protección real y efectiva. Por ello es necesario que jueces y juezas de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, fiscalía y personal de las Unidades de Valoración Forense Integral tengan una especialización real, como requisito necesario para acceder a estas plazas.

“Con los recortes del Gobierno, ha crecido el empobrecimiento de las mujeres mayores de 65 años”

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Una de cada 5 está en riesgo de pobreza, y, si se suman otros factores (pensión no contributiva o asistencial, familiares a cargo, discapacidad, etc.), esta pobreza se multiplica

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Las políticas del gobierno del PP agravan, en opinión de CCOO, las diferencias de partida, con recortes que afectan especialmente a las mujeres mayores: las sanitarias, el copago farmacéutico, el hundimiento del sistema de Dependencia, que ha dejado sin derecho efectivo a las mayores dependientes y ha aumentado la carga de cuidado a las mujeres con dependientes en su entorno familiar.

Según denuncia CCOO, los recortes sociales, el desmantelamiento de los servicios públicos con el estrangulamiento efectivo de la Ley de Dependencia, el copago farmacéutico, la congelación de facto de las pensiones… impiden afrontar la vejez de forma segura, digna y libre de pobreza.

Para CCOO, en la población mayor se concentran las necesidades de servicios públicos y protección social. Además, las mujeres de 65 años y más, aunque son mayoría, están invisibilizadas socialmente. Son más, pero también más pobres, más dependientes, con más trabajo doméstico y de cuidados, con menos servicios, menos recursos económicos, menos protagonismo social, menos poder. Atender sus demandas es, para CCOO, de justicia. De género.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento activo como un “proceso de optimización de oportunidades de salud, participación y seguridad con el objetivo de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen”. Un envejecimiento socialmente activo y de calidad supone un envejecimiento autónomo, en una situación económica y social digna y libre de pobreza. Condiciones que no tienen las personas mayores en la actualidad en España, y de manera más acusada, las mujeres.

Las políticas del gobierno del PP agravan, en opinión de CCOO, las diferencias de partida, con recortes que afectan especialmente a las mujeres mayores: las sanitarias, el copago farmacéutico, el hundimiento del sistema de Dependencia, que ha dejado sin derecho efectivo a las mayores dependientes y ha aumentado la carga de cuidado a las mujeres con dependientes en su entorno familiar. Ha crecido el empobrecimiento de las mayores de 65 años (1 de cada 5 está en riesgo de pobreza), y, si se suman otros factores (pensión no contributiva o asistencial, familiares a cargo, discapacidad, etc.) esta pobreza se multiplica.

“CCOO –afirma Ana Herranz, secretaria de Mujer e Igualdad- sabemos que tenemos salvar unos servicios públicos que son nuestros, que debemos defender activamente el Estado del Bienestar. Sabemos que debemos recuperar la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones, la del pasado y la que se avecina, que puede suponer perder casi un 30% de la pensión en 15 años. Sabemos también que hay que lograr igualdad de oportunidades para un envejecimiento activo, seguro, saludable. Para ello reclamamos progresos en corresponsabilidad familiar entre hombres y mujeres y el Estado; avanzar en la representación equilibrada de mujeres y hombres en la vida pública; en el lenguaje, en las imágenes, en la cultura, en la historia, y fortalecer la lucha común contra la violencia de género. Por ello luchamos para que se eliminen las discriminaciones.”